Refugios de esperanza: Una reflexión sobre el abandono animal en Colombia
- jyllanos
- 27 nov 2024
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Por Jennifer Llanos Cordero.

Fotografía de Julio César Herrera, tomada de El Colombiano: https://www.elcolombiano.com/colombia/maltrato-animal-en-colombia-tiene-a-3-millones-de-perros-y-gatos-en-la-calle-LK20197268
El incremento de adopciones de mascotas durante la pandemia fue un rayo de esperanza para miles de animales en situación de abandono. Sin embargo, esta tendencia también expuso una cruel realidad: para muchos, la decisión de adoptar fue momentánea. Organizaciones como Huellas Huérfanas, liderada por Carolina Albarracín Alvarado y William Parrado Reatiga en Tenjo, Cundinamarca, ahora enfrentan las consecuencias de este fenómeno. Las fundaciones se ven desbordadas ante la gran cantidad de animales devueltos, muchos de los cuales llegan en pésimas condiciones tras haber sido descuidados o maltratados por sus antiguos dueños.
Mientras tanto, otros animales continúan siendo abandonados a su suerte en las calles. En Colombia, la problemática del abandono animal no es un tema reciente. Desde hace años, cientos de miles de caninos y felinos han quedado a la deriva, expuestos a hambrunas, agresiones y enfermedades. En la capital colombiana, Bogotá, el Instituto Distrital de Bienestar y Protección Animal (IDPYBA) reportó un aumento considerable, del 18%, en casos de desamparo de mascotas con respecto al año anterior. En zonas rurales, donde los servicios veterinarios escasean, las cifras asumen dimensiones alarmantes. Allí, lejos de las comodidades de las urbes, cientos de animales deambulan a merced de inclemencias y peligros, privados del cuidado y cariño que merecen. En este complejo escenario en el que los seres indefensos sufren abuso y olvido, organizaciones como Huellas Huérfanas brindan consuelo a animales que han padecido maltrato y desamparo.
De acuerdo con las cifras divulgadas por el portal web de la Alcaldía de Bogotá, en los primeros meses de 2024 se reportaron al Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal más de 24 mil llamadas urgentes relacionadas con casos de maltrato o emergencias veterinarias.
Un hogar para los más vulnerables
La conmovedora historia de Billy, el perro que motivó a Carolina a fundar Huellas Huérfanas en 2010, ha inspirado a muchos a unirse a esta noble causa. Desde entonces, en sus modestas instalaciones han acogido a animales abandonados que hoy disfrutan del cariño que se merecen gracias al esfuerzo de un grupo de almas caritativas.
Con el paso del tiempo, la fundación se especializó en atender a "perribuelos". " y casos extremos: perros de avanzada edad o aquejados por enfermedades graves como cáncer y problemas cardíacos. El compromiso de Carolina y William no sólo ha salvado vidas, sino que también ha demostrado el impacto positivo de la rehabilitación emocional y conductual en estos animales.
La historia de Rocky, un Bull Terrier rescatado de peleas clandestinas, es emblemática. Gracias a años de paciencia y entrenamiento, logró pasar de ser agresivo a convivir pacíficamente con otros perros. Esta transformación subraya la importancia de la empatía y el compromiso en el rescate animal.
El impacto de la pandemia
La pandemia exacerbó las dificultades que enfrentan las fundaciones de rescate, pero también inspiró soluciones creativas. La crisis del abandono durante el encierro puso a prueba su dedicación, justo cuando más se necesitaba. A pesar de los desafíos, organizaciones como Huellas Huérfanas no cesaron en su labor de dar hogar a los peludos.
Con la iniciativa del programa de acogida temporal, aliviaron la carga del refugio al tiempo que motivaron la adopción consciente. Gracias a su esfuerzo, muchos perritos pudieron encontrar el calor de un nuevo hogar. Su compromiso, en tiempos de adversidad, demuestra lo esencial que resulta no dejar a un lado a quienes no pueden valerse por sí mismos. Esta idea puso de manifiesto que, incluso en épocas de incertidumbre, la colaboración comunitaria puede marcar la diferencia. Los habitantes se unieron para cuidar de aquellos que más lo necesitaban.

Negra, una perrita adoptada en tiempos de pandemia. Fotografía cortesía de Petland.
Una adopción responsable
Adoptar no es solo abrir las puertas de un hogar; implica asumir una responsabilidad a largo plazo. Carolina y William lo comprenden muy bien, por lo que su proceso de adopción es riguroso y cuidadoso. Exigen que los adoptantes cuenten con una vivienda propia, pasen un período de prueba de tres meses para conocerse mejor y realizar una donación que cubra los costos de esterilización y cuidados iniciales. Su principal objetivo es garantizar el bienestar de los animales y que encuentren el calor de un hogar para siempre.
En un país donde más de la mitad de los hogares cuentan con una mascota según, cifras del estudio realizado por Datos y Conceptos (2024), las historias de perros como Tony, Scrapie y Perla nos recuerdan que la compasión y el deber moral van de la mano. Cada animal acogido por la fundación Huellas Huérfanas porta una experiencia que refleja tanto el abandono como la resiliencia.
El abandono de mascotas, una realidad dolorosa en Colombia
Con frecuencia se aprecia en las calles y plazas de pueblos y ciudades una escena entristecedora: perros y gatos que deambulan sin rumbo fijo, buscando comida entre desperdicios o hallando sombra bajo algún rincón, tras haber sido desamparados por quienes una vez fueron sus dueños. Son criaturas que en algún punto tuvieron un hogar cálido al que llamar suyo, pero que ahora deben enfrentar la desolación y la falta de compasión ajena. En Colombia, el desamparo de las mascotas constituye un dilema que no solo refleja una crisis de responsabilidad individual, sino también un fracaso colectivo para defender a los seres más vulnerables de nuestra comunidad.
Las cifras resultan alarmantes. De acuerdo con estimaciones de diversas organizaciones protectoras de animales, miles de perros y gatos son abandonados cada año en el territorio. El abandono de mascotas es un problema complejo con raíces profundas en la sociedad. A menudo, quienes adoptan animales domésticos no consideran verdaderamente las graves responsabilidades inherentes a cuidarlos y proveerles una vida digna. Falta de planificación, compromiso emocional y dificultades económicas repentinas; llevan a decisiones apresuradas de deshacerse de compañeros que ofrecieron su lealtad incondicional.
Más allá del sufrimiento infligido a estas criaturas sensibles, el abandono conlleva graves repercusiones. Los animales que deambulan por las calles se vuelven un peligro público y propagadores de enfermedades. La pérdida del vínculo humano los empuja a comportamientos de riesgo que alteran la tranquilidad vecinal. En los casos más extremos, pueden terminar lastimando seres humanos o involucrarse en accidentes de tránsito. Como fue el caso de uno de los perritos que rescató William y Carolina, Azabache provocó un accidente de tránsito en el que perdió la vida el conductor de la moto que lo atropelló.
Sin lugar a duda, focalizar las críticas en quienes abandonan no resulta una estrategia fructífera. Es primordial abordar esta problemática desde un enfoque abarcador que convoca a todos los estratos sociales a ser parte de la solución. En primera instancia, la educación juega un papel preponderante. Desde una edad temprana, es fundamental enseñar a las generaciones más pequeñas acerca del respeto hacia los animales y la importancia de hacerse cargo de una mascota de forma concienzuda. Asimismo, las campañas públicas podrían desempeñar un rol fundamental para crear conciencia social respecto a las repercusiones del abandono y promover la adopción de animales rescatados.
Es imperativo reforzar las normas legales y las consecuencias en contra del maltrato y el abandono animal. A pesar de que en Colombia existen reglamentos, como la Ley 1774 de 2016 que reconoce a los animales como seres sensibles, su aplicación no es uniforme. Las autoridades locales deben trabajar de la mano con organizaciones no gubernamentales para implementar programas eficaces de control poblacional, como jornadas masivas de esterilización, y asegurar el bienestar de las mascotas.
Finalmente, cada persona puede formar parte de la solución o del problema. Cada decisión nuestra cuenta. Adoptar en lugar de comprar, esterilizar a nuestras mascotas y apoyar a refugios y fundaciones son acciones concretas que pueden marcar una diferencia significativa. Estas pequeñas decisiones cotidianas pueden mejorar la vida de aquellos que no pueden hablar.
El abandono de mascotas es un triste reflejo de quiénes somos como sociedad. Una nación que deja de lado el sufrimiento de los vulnerables necesita replantear sus prioridades. Hemos llegado a un punto en el que no basta con hablar; se requiere acción conjunta para erigir un país más compasivo.
Súmate a la iniciativa de Huellas Huérfanas
Si deseas colaborar con la honorable labor de Huellas Huérfanas o brindar apoyo a sus habitantes, puedes contactarlos al +57 312 3391910 o seguirlos en Instagram: @fundacionhuellashuerfanas. Allí encontrarás más información sobre cómo sumar tus esfuerzos a esta loable causa.

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