top of page

Inundaciones en Bogotá: Un Espejo de la Emergencia Climática Global

  • vvelezbar
  • 28 nov 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 8 dic 2024

Inundaciones en Bogotá: Un Espejo de la Emergencia Climática Global

Por: Verónica Vélez Barrientos

Noviembre 27, 2024


Las inundaciones recientes en Bogotá, especialmente en la Autopista Norte, exponen la vulnerabilidad de la ciudad ante eventos climáticos extremos. Lluvias intensas desbordaron humedales como Torca-Guaymaral, inundaron vías, atraparon vehículos y paralizaron la movilidad. La construcción de infraestructuras sobre áreas inundables, junto con la urbanización descontrolada y el escaso mantenimiento de los drenajes, ha agravado el problema. Aunque las autoridades han tomado medidas de emergencia como evacuaciones y bombeos, estas acciones reactivas evidencian la falta de una planificación urbana sostenible.


Ilustración 1 Las lluvias atraparon a buses escolares y vehículos particulares, generando parálisis en corredores como la Autopista Norte. FOTO: El Colombiano - Tomada de la Red Social X


Las inundaciones reflejan un problema global que combina cambio climático, urbanización descontrolada y falta de medidas preventivas. El calentamiento global aumenta la frecuencia e intensidad de lluvias torrenciales, sobrepasando la capacidad de las infraestructuras. Además, la expansión urbana sin planificación impermeabiliza el suelo, reduce la absorción de agua y eleva el riesgo de inundaciones.


Desde esta perspectiva, las inundaciones no son solo el resultado de fenómenos climáticos extremos, sino también el reflejo de un modelo de crecimiento urbano que prioriza la expansión rápida sobre la adaptación al entorno natural. En lugar de avanzar hacia una Bogotá resiliente, estas decisiones nos llevan a una ciudad más vulnerable. La reflexión es clara: ¿hasta cuándo seguiremos reaccionando ante las emergencias en lugar de prepararnos para ellas?


Las inundaciones en Bogotá son una pieza más de un rompecabezas global que revela el impacto del cambio climático y la mala gestión del entorno urbano en diversas regiones del mundo. Desde las devastadoras lluvias que azotan Gaza, agravadas por la crisis humanitaria, hasta los huracanes que inundan ciudades en Estados Unidos o las tormentas que paralizan a España, queda claro que este es un problema compartido por países con contextos socioeconómicos y climáticos muy diferentes.


Ilustración 2 Vehículos amontonados en una calle tras las intensas lluvias de Dana, en Sedaví (Valencia- España). Creditos foto: EL PAIS


Lo que une a estas experiencias es un patrón alarmante: la falta de preparación y adaptación ante eventos climáticos extremos, que están ocurriendo con mayor frecuencia e intensidad. Así, la lucha contra el cambio climático y la planificación urbana sostenible ya no son temas locales, sino retos globales que requieren colaboración internacional y compromiso político. La reflexión es inevitable: lo que sucede en Bogotá es un espejo de lo que ocurre en el resto del mundo, y viceversa.

 

Un Problema Global con Soluciones Locales y Regionales


Inundaciones en Bogotá, Valencia, Gaza o Florida nos recuerdan que el cambio climático no tiene fronteras. Aunque el problema es global, las soluciones deben ajustarse a cada contexto local. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), eventos como inundaciones, huracanes y lluvias torrenciales han aumentado en frecuencia e intensidad debido al calentamiento global provocado por la actividad humana (WMO.int).


A nivel local, ciudades como Bogotá tienen la oportunidad de implementar políticas de planificación urbana sostenible. Esto incluye estrategias como la restauración de humedales, que actúan como amortiguadores naturales contra inundaciones, y la mejora de sistemas de drenaje para manejar lluvias intensas. Un caso notable ocurre cerca del área de la Bahía de San Francisco, EE. UU., donde grandes tramos de autopista atraviesan humedales. Sin embargo, dichos tramos están soportados por puentes de baja altura, lo que permite la conexión natural entre cuerpos de agua y evita inundaciones en las vías (Agencia Universidad Distrital). Según un artículo de ONU-Hábitat, la integración de soluciones basadas en la naturaleza en el diseño urbano puede reducir significativamente los riesgos asociados con el cambio climático (ONU-Hábitat).


Por otro lado, a nivel regional, la cooperación entre países es esencial. Por ejemplo, iniciativas como el Acuerdo de París fomentan compromisos para reducir emisiones y adaptarse a los impactos climáticos. Un ejemplo concreto es el proyecto de infraestructuras resilientes financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ayuda a ciudades de América Latina a prepararse para desastres climáticos (iadb.org).


En última instancia, las soluciones locales y regionales deben combinarse con una acción global coordinada para abordar las causas subyacentes del cambio climático. Las experiencias exitosas en algunas ciudades, como el rediseño urbano de Rotterdam para mitigar inundaciones, son ejemplos inspiradores de cómo la planificación estratégica puede marcar la diferencia. Pero para que estas iniciativas sean efectivas, necesitan voluntad política, financiación adecuada y, sobre todo, el compromiso de las comunidades locales. Solo a través de esta combinación podremos construir un futuro más resiliente para todos.


Reflexión Final: Un Llamado a la Acción Compartida


Las inundaciones en Bogotá son una señal de alerta que no podemos seguir ignorando. Este no es un problema aislado ni exclusivo de nuestra ciudad; es un síntoma de una crisis global que está transformando la manera en que vivimos y nos relacionamos con nuestro entorno. Sin embargo, lo más preocupante no es la magnitud del problema, sino nuestra lentitud para enfrentarlo de manera eficaz.


Es evidente que la cooperación internacional es esencia l para combatir las causas estructurales del cambio climático, pero también lo es la acción local. Los gobiernos deben asumir la responsabilidad de implementar políticas preventivas que prioricen la sostenibilidad y la resiliencia urbana. No podemos seguir dependiendo de medidas reactivas como el uso de bombas de agua o evacuaciones de emergencia. Necesitamos soluciones que combinen la mitigación de los efectos del cambio climático con la adaptación a las nuevas realidades que enfrentamos.


Pero no solo las autoridades tienen un papel que desempeñar. Como ciudadanos, debemos exigir estas medidas y también ser parte del cambio. La educación ambiental, el respeto por los ecosistemas urbanos y el compromiso con prácticas sostenibles son herramientas poderosas para construir una sociedad más consciente y resiliente.


A pesar de la gravedad del problema, no todo está perdido. A lo largo de la historia, la humanidad ha demostrado una asombrosa capacidad para superar desafíos cuando trabaja en conjunto. La innovación, la empatía y la responsabilidad compartida pueden transformar la manera en que enfrentamos esta crisis. Es hora de dejar de señalar culpables y empezar a construir soluciones. Porque al final, las inundaciones no solo nos afectan a todos, sino que también nos ofrecen una oportunidad única: la de unirnos para garantizar un futuro más habitable para las próximas generaciones.



Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
  • Instagram
  • YouTube
  • Soundcloud
  • Whatsapp

Brújula digital

INFORMATIVO NÓMADA

Esta página web ha sido creado con fines académicos con el fin de ser usada como un portafolio de los trabajos realizados por las estudiantes Jennifer Llanos Cordero y Verónica Vélez Barrientos.

+57 324 593 6613

Suscríbete a nuestro boletín

Contáctanos

bottom of page