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Huellas Huérfanas: Una segunda oportunidad para los “perribuelos

  • Foto del escritor: jyllanos
    jyllanos
  • 25 nov 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 8 dic 2024

Por Jennifer Llanos Cordero.



Foto cortesía Fundación Huellas Huérfanas. Rocky un Bull terrier que era usado para peleas ilegales. Se muestra su antes y después.


El encierro, la soledad y las largas horas en casa llevaron a muchas personas a buscar la compañía de una mascota durante la pandemia. Sin embargo, para algunos, esta relación fue temporal. La historia de Huellas Huérfanas, una fundación liderada por Carolina Albarracín Alvarado y su esposo William Parrado Reatiga, muestra la otra cara de esta realidad: animales que, tras ser abandonados o maltratados, encuentran una segunda oportunidad.


La fundación nació en 2010, inspirada por Billy, el primer perro de Carolina. "Lo compramos pensando que era un Beagle, pero resultó ser un cruce. A través de él aprendimos que no se trata de razas, sino de corazones. Así nació Huellas Huérfanas como un proyecto familiar", recuerda Carolina. Con el tiempo, ella quedó a cargo de la fundación, y junto con William, fundaron también La Casa de Billy, una guardería de mascotas que ayuda a financiar el refugio.


En su hogar actual, la fundación alberga 23 perros, en su mayoría de avanzada edad y con enfermedades graves como cáncer. En sus mejores días, llegaron a tener hasta 128 animales, pero pronto entendieron que este número comprometía su capacidad de cuidar adecuadamente a los más necesitados.


“Trabajamos mucho en la rehabilitación de perros con problemas de conducta. Si un perro agresivo es aislado, su comportamiento empeorará. Por eso, la socialización es clave, aunque el cambio real puede tomar años”, explica William. A través de su experiencia, han demostrado que incluso los casos más difíciles pueden transformarse con paciencia y amor como es el caso de Rocky, un Bull terrier que fue entrenado para peleas ilegales.


Un refugio en tiempos de pandemia


Durante la pandemia, las cifras de abandono se dispararon en Colombia. En 2020, más de 12.000 mascotas fueron abandonadas solo en Cundinamarca, siendo Soacha uno de los municipios más afectados. A nivel nacional, se calcula que cerca de 3 millones de perros y gatos viven en condición de calle, una realidad agravada por la falta de control reproductivo y el maltrato.


Para enfrentar esta crisis, Huellas Huérfanas ideó una solución innovadora: ofrecer a los habitantes de Tenjo, Cundinamarca, la posibilidad de llevar temporalmente a un perro a sus hogares durante el confinamiento. Esto no solo ayudó a reducir los costos del refugio, sino que brindó alivio emocional a las familias y una segunda oportunidad para los animales. Al finalizar el aislamiento, muchos decidieron adoptar oficialmente a sus compañeros peludos.


Adopciones responsables


“Los procesos de adopción son estrictos porque queremos evitar que nuestros perros vuelvan a sufrir. Pedimos un aporte para cubrir esterilizaciones y nos aseguramos de que la familia sea adecuada”, comenta Carolina. Los adoptantes deben contar con vivienda propia, estar de acuerdo como familia y pasar un periodo de prueba de tres meses para garantizar la integración del perro al hogar.


Entre los actuales residentes de Huellas Huérfanas están:


  • Scrapie, quien lleva 10 años en el refugio.

  • Tony, a quien su antiguo dueño fracturó la mandíbula con un objeto contundente.

  • Dulce, usada anteriormente como perra de peleas, rescatada en terribles condiciones.

  • Kala, recogida de la calle y ahora en sus últimos días debido a su avanzada edad.

  • Tony, un perrito con un soplo en el corazón.

  • Goliat, quien padece cáncer de huesos y está completamente ciego.

  • Salor, un sobreviviente que fue rescatado tras ser abandonado.

  • Ramona, quien había sido apadrinada, pero fue abandonada nuevamente por sus padrinos.

  • Azabache, rescatado tras un accidente en el que estuvo involucrado y que lo dejó en la calle.

  • Sultán, quien perteneció a una marranera donde sufría constantes maltratos.

  • Mona, una perrita extremadamente nerviosa.

  • Bianca, actualmente bajo el esquema de apadrinamiento.

  • Rocky, un antiguo perro de peleas que, gracias a los entrenamientos de William, pasó de ser agresivo a ser sociable.

  • Vela, quien llegó al refugio un día buscando comida y decidió quedarse.

  • Perla, que sufrió una grave infección en el cuello tras pasar mucho tiempo amarrada; quedó parcialmente ciega después de su recuperación.

  • Rayzon, quien se encuentra bajo un esquema de apadrinamiento.


Un llamado a la empatía


Como seres humanos, nuestra responsabilidad va más allá de simplemente disfrutar de la compañía de los animales; ellos no pueden hablar, pero sienten. No son objetos que se desechan. Merecen respeto, amor y un hogar digno.


En un país donde el 57% de los hogares tiene mascotas (según un estudio de Cifras y Conceptos, 2024), historias como la de Huellas Huérfanas nos recuerdan que adoptar es un compromiso de por vida. Y, para los "perribuelos" de Carolina y William, cada día en el refugio es una nueva oportunidad para recibir el amor que siempre merecieron.



Contáctalos y síguelos


Si deseas conocer más sobre el trabajo de Huellas Huérfanas o contribuir a su labor, puedes comunicarte al +57 312 3391910. También puedes seguir sus actividades y ayudar a visibilizar su causa a través de su cuenta de Instagram: @fundacionhuellashuerfanas.



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Esta página web ha sido creado con fines académicos con el fin de ser usada como un portafolio de los trabajos realizados por las estudiantes Jennifer Llanos Cordero y Verónica Vélez Barrientos.

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